Hoy Nukoo estaba estudiando. Leía con atención, página tras página. Pero algo no iba bien.
Su estómago no dejaba de hacer pequeños ruidos. El frigorífico estaba vacío. Y poco a poco, la energía de Nukoo empezó a desaparecer.
A veces olvidamos algo muy sencillo: aprender también necesita energía.
Nuestro cerebro trabaja mucho cuando leemos, pensamos y resolvemos problemas. Y, como el resto de nuestro cuerpo, necesita combustible para seguir funcionando.
La comida ayuda a nuestro cerebro a concentrarse, pensar con claridad y seguir aprendiendo.
Incluso la mejor sesión de estudio no funciona bien con el estómago vacío.
Por suerte, un amigo llegó justo a tiempo.
Aprender es importante. Pero cuidarnos también lo es.